Cuándo tiene sentido llamarnos
No todas las necesidades requieren una plataforma completa. Estas son las señales de que vale la pena conversar.
El sistema existe, pero nadie sabe con certeza qué tan usable está.
La plataforma falla, carga lento o se rompe cuando el negocio intenta usarla.
El equipo anterior desapareció o dejó decisiones técnicas difíciles de mantener.
Necesitas salir a producción sin seguir quemando tiempo en parches.
Qué hacemos en un rescate
Cómo lo abordamos
No romantizamos rescatar código. Si seguir cuesta más que reconstruir, lo decimos claro. Si se puede salvar, armamos el camino para dejarlo andando.
Revisamos sin prometer de más
Pedimos acceso al código, entorno y objetivos del negocio. La primera respuesta no es vender: es entender qué pasó.
Separamos deuda de bloqueo
No todo error impide avanzar. Marcamos qué bloquea producción, qué puede esperar y qué amenaza el futuro del proyecto.
Ejecutamos el tramo crítico
Arreglamos, terminamos o reconstruimos lo necesario para que el sistema vuelva a tener dirección técnica.
Preguntas que aparecen antes de contratar
La diferencia
¿Pueden arreglar un proyecto que otro equipo dejó a medias?
Sí. Partimos con una revisión técnica para entender estado real, riesgos y dependencias. Después proponemos reparar, terminar o reconstruir según convenga.
¿Necesitan acceso al código?
Sí. Para diagnosticar bien necesitamos revisar repositorio, entorno, base de datos si aplica y cómo se despliega hoy.
¿Qué pasa si el proyecto no conviene salvarlo?
Lo dejamos por escrito. En ese caso proponemos una reconstrucción acotada, usando lo aprendido para no repetir los mismos errores.
Cuéntanos qué necesitas resolver.
Con un breve contexto podemos decirte si conviene partir por diagnóstico, desarrollo o automatización.